Dos obleas crocantes como las galletitas Ópera argentinas pero sin ser tan dulces, y en el medio tres sabores de helado: frutilla, crema y chocolate. Fresco, clásico y delicioso. Una manera única de tomar -¿o será comer?- un helado. No hay nada, absolutamente nada que iguale el "sánguche" helado.
